¿TOMAR UNA INOCENTE TAZA DE CAFÉ EN UNA REUNIÓN DE NEGOCIOS PUEDE SER LA DIFERENCIA ENTRE ARRIESGARTE O NO EN UNA DECISIÓN?

Un articulo publicado en nature.com concluye que los sabores amargos podrían utilizarse para promover o inhibir las conductas de riesgo. Proverbios 27:7 dice «Cuando no se tiene hambre, hasta la miel empalaga; cuando se tiene hambre, hasta lo amargo sabe dulce»

Desde los primeros días de la historia humana, la gente ha tomado decisiones arriesgadas para asegurar la supervivencia. Sabemos que algunos seres humanos son más propensos a tomar riesgos que otros. En el mundo de los negocios es lo mismo, este articulo revela que probar sabores amargos aumenta las decisiones de exposición al riesgo, ¿cómo puede impactar en la vida de un emprendedor?…

Se han establecido por lo tanto, medidas estandarizadas en cuanto a las diferencias individuales en la búsqueda de sensaciones y la toma de riesgos. 

En una línea similar, el sentido del gusto es un sistema de alerta especifico que ayuda a las personas a tomar decisiones importantes expuestas al riesgo (como rechazar la ingestión de un alimento determinado). 

Dado que existe un paralelismo entre la toma de decisiones humana expuestas al riesgo y de las propiedades únicas del sistema gustativo, se puede esperar entonces una interacción entre la exposición al riesgo y el sentido del gusto. 

Estudios recientes, de hecho, demuestran y validan una correlación entre las personalidades que asumen riesgos y la comida picante. Sin embargo, no existe un conocimiento previo de las relaciones entre los sabores básicos y el comportamiento humano sobre la exposición al riesgo. En el estudio se establece por primera vez el sabor amargo como la calidad del sabor único que promueve la toma de riesgos.

Los investigadores estudiaron cómo los cinco sabores básicos (dulce, amargo, ácido, salado y umami) impactó las conductas de riesgo. El Dr. Chi Thanh Vi y el Dr. Marianna Obrist en el Laboratorio Computarizado de Interacción Humana Sussex de la Universidad de Sussex, pidieron a 168 participantes inflar un globo virtual.

Se utilizó la asunción de riesgos analógica de inflar un globo (BART) – es una medida de las conductas de riesgo, donde los participantes toman parte en una simulación por ordenador (computadora) para llenar un globo virtual de aire con cada clic que hicieran (es decir, los clic simulan meter aire al globo)

Cuanto más aire tuviera el globo, más dinero ganaban los participantes, pero si estallaba el globo, perderían todo. Los participantes tienen la opción de cobrar el dinero en cualquier momento, ya que cada clic considera un aumento del tamaño del globo; que explote o no el globo depende de un algoritmo aleatorio. 

El resultado fue que los que habían probado la bebida amarga previamente dieron clic para inflar el globo en un promedio de 40 veces, en comparación con alrededor de 20 a 30 veces para los que degustaron los otros sabores. Es decir, los que probaron la bebida amarga incrementaron su exposición al riesgo en un rango del del 50 al 100 porciento.

Se demuestra por primera vez que el sabor amargo – uno de los cinco sabores básicos (dulce, amargo, ácido, salado y umami) – Promueve la toma de riesgos. 

Este estudio se centra únicamente en establecer los patrones de comportamiento, no se mete a analizar lo que sucede dentro del cerebro del individuo.

¿Cómo tal estudio puede ayudar o a inhibir las decisiones del emprendedor?

 Una de las definiciones del término «emprendedor» en la que estoy de acuerdo dice así:

Emprender es la capacidad y la voluntad de desarrollar, organizar y administrar una empresa comercial junto con cualquiera de sus riesgos para obtener ganancias. El ejemplo más obvio de emprendimiento es el inicio de nuevos negocios. El espíritu emprendedor se caracteriza por la innovación y la toma de riesgos, y es una parte esencial de la capacidad de un país para tener éxito en un mercado global en constante cambio y cada vez más competitivo.

Podemos concluir que la gestión del riesgo está presente en la vida de un emprendedor y la mayoría de los que hemos emprendido lo sabemos dolorosamente.

Para ser justos, el riesgo no es algo malo, es más bien una ayuda, porque el riesgo es la capacidad de medir una decisión, sus efectos y sus consecuencias.

Quiero decir que, a mayor información tengas de algo, aunado con hacer diligencia debida de la posible decisión que estás a punto de tomar, ya sea preguntando a quien antes ya ha pasado  por ahí, estudiando un poco más o recabando información, se disminuyen las consecuencias negativas de tal decisión.  Y el riesgo cero no existe. Si alguien te lo dice, alejate inmediatamente.

Muy diferente del riesgo es exponerse abiertamente, eso es PELIGRO, es lanzarse desde el avión sin paracaidas, como lo hacen muchos Pymerizos, como lo hice yo la primera vez que emprendí.  Esa es la definición de PELIGRO. Un león en la selva es peligroso, un león en una jaula de seguridad no es un peligro. Pero si tú interactuas con el león en la selva, ¿cuál es la probabilidad de salir ileso? Muy pocas. Eso es tomar una decisión basada en el riesgo: medir la probabilidad de éxito o fracaso basado en el riesgo, en una diligencia debida, e identificar las consecuencias de la decisión, buenas y malas.

Por ejemplo, si has sido empleado toda tu vida y sin experiencia en ventas y de repente te invitan a entrar al negocio “ponle tu el nombre”. ¿Cuáles son las probabilidades de ser exitoso? La siguiente pregunta que harías sería, ¿qué competencias debo reunir para intentar tal cosa? ¿Cuánto tiempo me llevará? ¿puedo soportar financieramente el emprendimiento? ¿voy solo o acompañado? ¿qué opina mi esposa(o)? Entonces, mientras empiezas a tomar conciencia gradualmente del riesgo al que te expones al mismo tiempo te vas alejando del peligro.

¿Has notado que existe un término inocente llamado “nos vemos en el café para hablar de negocios”?

Las cafeterías y especificamente, el café, ¡está presente en casi todas las reuniones de negocios de todo tipo!

Desde personas, enfrente de una taza de café, que intentan convencerte a que te inscribas a un sistema de mercadeo en red o multinivel, a arduas negociaciones de fusiones o adquisiciones.

Esa es la razón por la que el articulo denominado “El sabor amargo promueve la asunción de riesgos” me impactó.

Porque el café es de sabor amargo, y si nos basamos en dicho estudio, entonces cuando bebes café estás más abierto a tomar mayores riesgos.

Se hace un problema mayúsculo si no tienes experiencia en tomar decisiones financieras y parece ser que la mayoría no la tenemos, pues específicamente, 7 de cada 10 mexicanos no tenemos una educación financiera básica. La Encuesta Global en Educación Financiera de S&P (Standard & Poor’s Services Global Financial Literacy Survey) de 2014 dice que solo el 32% de los mexicanos reunimos nociones básicas de educación financiera, el cual es un tema muy importante y estoy por publicar mi opinión al respecto.

Esa podría ser la razón de que una vez que pase el efecto del sabor amargo del café te digas a ti mismo, “¿En qué me metí si yo no soy así?, ¿Por qué dije si?” Probablemente quieras reconsiderar tu decisión, si no es demasiado tarde.

¿Una inocente bebida amarga y deliciosa, como el café, puede ser la causante de haberte arriesgado en una buena o mala decisión?

Entendamos que dicho articulo no habla de los efectos estimulantes de la cafeína, sino del sabor amargo por sí mismo. Y el café por naturaleza es amargo.

¿Conviene entonces en una reunión de negocios beber algo ácido, dulce o neutro en lugar de un sabor amargo?

La respuesta sabia la encuentro en Proverbios 27:7, que dice

«Cuando no se tiene hambre, hasta la miel empalaga; cuando se tiene hambre, hasta lo amargo sabe dulce.»

Ir a una reunión de negocios con el estomago vacío y el paladar no satisfecho no es aconsejable. Porque cuando se tiene hambre, hasta lo amargo sabe dulce, dice el Proverbio. Y le creo y el estudio presentado en Nature lo confirma, probar cosas amargas aumenta la exposición al riesgo de un 50% hasta un 100%.

Si yo soy la persona interesada en tomar el riesgo o proponer un negocio, entonces tomar café posiblemente ayudaría.

En cambio, si soy la persona a la que le están proponiendo un negocio o tomar un riesgo, posiblemente elegiría beber agua o un zumo dulce, es decir, no quisiera ser influenciado por el café.

Aunque llevo 11 años y contando tomando riesgos, podría elegir no consumir café, si me están proponiendo un negocio o debo tomar una decisión en ese preciso momento, pero creo que lo mejor sería postergar la decisión y seguir disfrutando mi tasa de café ya que ahora tengo mayor conciencia tanto del Proverbio como del estudio.

¿Cuidarás de ahora en adelante lo que bebes si sabes que estás por tomar una decisión de negocios? 

¿Tú que harías? 

Nos vemos en los comentarios.

Saludos 

Fernando

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